lunes, 28 de abril de 2008

ASI ES EL INFIERNO (microcuento)


Así es el infierno, circular, pensó Julián, reviviendo la escena una vez mas.

Era de madrugada cuando lo despertaron, mientras en una camilla entraban el tan conocido cuerpo, pálido, exangüe, casi muerto. La aorta, desgarrada por el cáncer, sangraba imparable dentro del magro abdomen.

Se despejó con rapidez. Debía aprovechar la última, quizás única, oportunidad. Inmisericorde, lo abrió de un solo tajo de bisturí, introdujo una pinza larga y, a ciegas, pudo cerrar la arteria.

Fue insuficiente: murió.

Sorda, desgarrante, desesperada, brotó su impotencia: ― ¿Por qué hoy, en mi guardia?...¡PAPÁ!